Durante toda una semana -y un día- me quedé de "Rodríguez". Mi pareja, de viaje obligado. Yo, sola en mi ciudad.
Volví a retomar una "vieja" amistad del messenger. De ésas que ni has visto ni has oido personalmente. De ésas que no has tocado, ni mucho menos acariciado...

Pero de ésas que, de vez en cuando, por un sólo instante, extraño y mágico, te hacen volver a respirar una ilusión y una placentera inquietud casi olvidadas... Auparte en la nube de la perdida adolescente, prendada por siempre del guaperas al que nunca osará dirigirse...

Bueno... No exactamente... Similar...

Oh, padre... He pecado...?

Recuerdo el enfado evidente de mi novio, en una ocasión, cuando me quedé colgada del messenger bien entrada la noche; sin tomar conciencia sobre el avance de las horas; ignorando que ya debería haberme acostado; ignorando que él ya se había acostado...

Son infidelidades... las virtuales...?