Infiernos

No vale la pena retornar al infierno.
Tú ya lo conoces; recuerdas su camino tortuoso, recorrido a golpes de oscuridad y de pena.
Los días transcurren de espaldas a ti. De espaldas a ti, la vida. Y tú, mientras..., tan sólo la mirada fija en una senda absurda, en una meta absurda, razones absurdas... Tu mirada fija en el absurdo. Absurda, tú.
No vale la pena retornar. Lo llevas escrito en ti misma, a trazos mayúsculos, a fuego y llamas de tu propio infierno, calvario y decadencia particular.
Están de más las voces ajenas, los consejos que vienen de afuera, las advertencias, las alarmas piadosas.
Sospecho que, de algún modo, todos llevamos un infierno dentro. Un infierno contra el que luchar; quizás varios...
Sin embargo..., nos hacemos eco, nos hacemos cruces, nos compadecemos, nos alarmamos..., nos crecemos e investimos de digna autoridad, frente al incomprensible camino al infierno de los demás.
Y mientras nos lamentamos por ellos, o les reprendemos, nos vamos consumiendo en la útil ignorancia de nuestras propias llamas.
Recuerdo mi camino tortuoso. No vale la pena retornar.

aurelia dijo
Me alegro de que estes por aquí Pispita, espero que vayan mejor las cosas. Besos
13 Mayo 2007 | 01:17 PM